Según recomendaciones de institutos nacionales e internacionales de ortopedia, el uso de la mochila canguro está indicado para bebés a partir de los 3 meses de edad y con un peso mínimo de 5 kg.
Para los cuidadores, la mochila canguro ofrece practicidad en diversos momentos del día a día, permitiendo mantener las manos libres sin perder la cercanía con el bebé. También es una excelente opción para paseos, especialmente en lugares donde el cochecito no es práctico o viable.
Para el bebé, el contacto cercano proporciona comodidad, seguridad y fortalecimiento del vínculo afectivo con el cuidador. Además, la posición junto al cuerpo ayuda a calmar al bebé y puede favorecer momentos de descanso y sueño.
Nunca presiones el rostro del bebé contra tu cuerpo. Las vías respiratorias deben permanecer siempre libres.
Utiliza siempre los elásticos de seguridad que rodean los broches de la mochila.
Al agacharte, flexiona las rodillas en lugar de inclinar el tronco hacia adelante.
Verifica regularmente que todos los ajustes y broches estén correctamente colocados y asegurados antes de cada uso.
Se recomienda el lavado a mano con jabón líquido de glicerina o la limpieza con un paño húmedo.
Después de la limpieza, deja que la mochila se seque de forma natural en un lugar ventilado y a la sombra. Si optas por el lavado en máquina, es indispensable utilizar una bolsa protectora y seleccionar un ciclo delicado, de corta duración y con centrifugado suave.
No se recomienda el uso de secadora, ya que el calor puede deformar el producto y comprometer su durabilidad.